En Valparaíso, podemos decir, que las paredes hablan, pero E que también, e que también, esas paredes, son como un cuaderno nuevo, en el cual los jóvenes aprender a escribir, intentando impregnar , desde su esencia, los primeros trazos de su carácter, decenas de ellos comienzan su camino al muralismo, con tags , luego, sólo algunos llegan al grafiti, y finalmente evolucionan siendo menos de un 2% , quienes alcanza un desarrollo tal, que les permite transformarse en muralistas.
Mi primera impresión, como guía, al hablar de los, rayados, grafitis y murales, es decir “más y mejores murales, menos grafitis, nada de rayados” pero en la práctica, unos no existen sin los otros, y se debe entender aquello.
El análisis desde el punto de vista patrimonial, de aquellos que rasgamos vestiduras por nuestro amado puerto, nos lleva a señalar en muchísimas oportunidades, que los autores de rayados y grafitis, debiesen ser penalizados, y esto, al mostrar Valparaíso, ante los ojos de los visitantes, es casi una plegaria, todos coincidimos en luchar por un espacio, limpio, ordenado y protegido, sin embargo, haciendo un mea culpa, debiésemos reflexionar lo siguiente: ¿Acaso nuestra ciudad es así? ¿Acaso lo que hace de Valparaíso, un polo turístico, es lo ordenado y cohesivo de sus espacios? ¿Qué hace de Valparaíso, un lugar tan diferente?
El carácter multicultural y desequilibrado, nos hace especiales, somos espontáneos, somos abiertos y acogedores. Quizás debamos aprender a convivir con aquello que no nos gusta, así como relatamos, y nos jactamos de tener los perros vagabundos mejor alimentados del planeta, esquivando sus múltiples regalos, sería bueno , en lugar de quejarnos de los rayados y malos grafitis, propiciar espacios para todos, de Valparaíso, un lugar tan diferente? Una imagen dice más que mil palabras Maritza Villa de Valparaíso neófitos y eruditos del arte callejero, sumar nuestros anhelos de hacer crecer nuestros proyectos turísticos, ayudando a cimentar el camino de las nuevas generaciones de artistas, transformándonos en mecenas, que careciendo de riquezas, entreguemos algo de tolerancia.
Que no se malentienda, siempre preferiré un buen grafiti, a un mal mural, pero nunca una fea raya, en un espacio patrimonial.