La zona urbana más antigua de la ciudad, al igual que la comuna, tiene un estándar medio alto de accesibilidad (centralidad), rangos medios de diversidad socioeconómica (integración social), su calidad ambiental y seguridad son comparativamente deficientes, debido a su avanzado deterioro que contrasta con sus atributos patrimoniales; y con una subutilización que contrasta con el importante déficit habitacional de la comuna, la mayor de una región que ocupa el segundo lugar nacional. Poca población, pero muy comprometida con dinámicas socio culturales auténticas, identitarias de una tradición singular y de gran valor patrimonial.
En este contexto, el principal desafío es levantar una estrategia de regeneración integral, mediante ajustes regulatorios, de inversión, gestión y gobernanza; que compatibilice, de manera eficiente y efectiva, el cuidado irrenunciable de su carácter con la necesidad de frenar y revertir avanzados niveles de deterioro y precarización y obsolescencia física y funcional, con requisitos y limitaciones asociadas a su condición patrimonial; colaborando así con el anhelo de preservar, repoblar, dinamizar, rehabilitar el sector.
En concreto, la Municipalidad puede, entre otros, echar mano a las declaratorias de propiedad inhabitable y/o abandonada, que permitan evitar catástrofes que pongan en riesgo la vida de personas y buscar estrategias para revertir dicha condición; esto junto a la revisión de normativas del sector que requieren actualización.
La Corporación de Administración del Sitio, atrajo el Programa de Mejoramiento de Viviendas y Barrios; que solo benefició el 2024 al 22% de familias interesadas; si bien pronostica un incremento, su localización, salvo contadas excepciones, no es tan factible en el barrio puerto, debido a falta de interés de propietarios, su condición socioeconómica, montos insuficientes al tamaño de inmuebles y/o que el destino actual de los inmuebles cumplan con lo requerido.
La tarea de insertar el sector en el plan de emergencia habitacional debe ser mancomunada, multisectorial; compromete el nivel central a través de ministerios de vivienda, desarrollo social, hacienda, economía, entre otros. Un puntapié puede ser mediante la declaratoria de Zona de Construcción Obligatoria que incentive una asociación público-privada; con distintos incentivos propios del decreto como los asociados a rebajas y preferencias en otorgamientos de beneficios (subsidios, FOGAES), y acompañamiento público (gestión anticipada de la demanda); una gestión pública con la Empresa Desarrollo País, que el Banco de Suelo adquiera inmuebles y terrenos, el SERVIU desarrolle proyectos habitacionales acercando la demanda a un centro ya consolidado y aproveche los servicios existentes, y desarrolle modelos financieros basados en la asociación público-privada.
La necesidad de contar con fondos públicos ante escenarios complejos permite, además de implementar una visión urbana integral, compensar algunas deficiencias existentes hoy (aseguramiento restringido a inmuebles con adobe), dirigir el repoblamiento y evitar una grave distorsión del mercado; además de crear un fondo rotatorio para un proceso de regeneración a largo plazo.
Retener y atraer población no es tarea fácil, debe ser de manera decidida y con variadas herramientas, pero muy cuidadosa y criteriosa, que evite expulsión de residentes tradicionales y resguarde la susceptibilidad de dinámicas propias, evite recambios funcionales que, al mejorar la condición física alteren irreversiblemente su sello socio cultural excepcional, como es su cuantioso Capital social, en que las rentas de monopolio asociadas a la comercialización de valores del SPM, como autenticidad, ubicación, historia, cultura, memoria colectiva y tradición, lleguen principalmente necesidades propias de la comunidad residente.
Es indispensable apostar por procesos, unaregeneración integrada requiere acciones concatenadas territorial y temporalmente. Necesariamente habrá que innovar, implementando un urbanismo colaborativo-táctico, con asociación público-privada y comunitaria, con experiencias en levantar iniciativas que son señales concretas para revertir abandono progresivo.
Lo principal, para no caer en promesas incumplidas, será sopesar la viabilidad, usandoherramientas y facultades existentes, con mecanismos formales de coordinación, que garanticen estabilidad y continuidad; testear, analizar y evaluar resultados, anticipar impactos no deseados.
¡VAMOS QUE SE PUEDE!