“Destino Valparaíso” en Cerro Concepción recibe el Premio Aporte Urbano 2025.
Lo que por años fue el silencio de los pasillos del ex Colegio Alemán (fundado en 1858), hoy es un vibrante murmullo de cultura y sabor. El proyecto "Destino Valparaíso", liderado por el empresario Eduardo Dib y diseñado por el arquitecto Joaquín Velasco, se ha transformado en el símbolo de la resiliencia porteña este 2025.
La obra, que implicó una inversión de gran escala, fue galardonada recientemente como el "Mejor Proyecto de Intervención Patrimonial" en los premios PAU 2025. Su propuesta es innovadora: un Museo del Inmigrante inmersivo que narra la llegada de las colonias extranjeras al Puerto, integrado con una oferta gastronómica que ya incluye nombres como "Da Mafalda" y un Jardín Cervecero que mira hacia la bahía.
"Este proyecto es una prueba de que Valparaíso tiene algo que decir al mundo", señalan desde Valparaíso Creativo. Por su parte, los visitantes destacan el impacto emocional: "Es una experiencia emotiva; la música y el entorno te hacen sentir que el patrimonio está vivo", comentó Ángela Aguilar, una de las más de 5.000 personas que visitaron el recinto solo en su primer mes de funcionamiento.
Proyecciones para el 2026: Una ciudad en red El éxito de Destino Valparaíso no es un hecho aislado. Se espera que para el primer semestre de 2026, este polo cultural se conecte con el nuevo Plan de Gestión del Sitio Patrimonio Mundial, que ya cuenta con financiamiento aprobado de más de $13.000 millones de pesos. Entre las metas para el próximo año destacan:
- Extensión horaria: Los espacios gastronómicos proyectan operar hasta las 22:00 horas, fomentando una "noche segura" en el cerro.
- Recuperación de fachadas: La continuidad del proyecto municipal "Arcoíris", que ya está interviniendo calles como Esmeralda y Prat, se expandirá hacia los accesos de los cerros turísticos.
- Sostenibilidad: Se planea la instalación de sistemas de iluminación LED patrimonial en todo el eje Almirante Montt para mejorar la experiencia nocturna del visitante hacia 2026.
Este hito arquitectónico demuestra que el futuro de Valparaíso no está en demoler, sino en rehabitar con inteligencia, devolviéndole el uso público a edificios que son monumentos históricos desde 2015.